Steve Jobs o el triunfo eterno del American Dream

Por Recaredo Veredas

Steve Jobs: la biografía. Walter Isaacson. Editorial Debate. Barcelona, 2011. 744 páginas, 23,90 €.

Uno de los grandes estrenos de la próxima temporada cinematográfica es el biopic de Steve Jobs, dirigido por el irregular y acelerado Danny Boyle y apoyado en el tocho de Isaacson. Del guión se encarga el brillante, aunque a veces parlanchín, Aaron Sorkin. Dentro de la breve y compleja vida de Mr Jobs, Sorkin ha elegido como conflicto central la relación que mantuvo con su primera hija, fruto de una breve relación hippy/lisérgica. Nació cuando Jobs no había cumplido 25 y no asumió su paternidad hasta que fue obligado por el ADN. A lo largo de treinta años se quisieron, se odiaron y se distanciaron sucesivas veces. Es, tal vez, el aspecto más lacrimógeno de la vida de Jobs, cuyas relaciones personales y correrías empresariales dan para numerosas películas: la peripecia creativa con su primer socio y creador de la informática moderna, Steve Wozniak, la lucha a muerte con Bill Gates, su amigo y némesis, por su dominio del software separado del hardware, el desgarro entre sus padres genéticos y los adoptivos…

Steve Jobs no era un hombre convencional, ni en su visión, ni en su capacidad, ni en su carácter. Isaacson destaca su ausencia de filtros, concretada en un carácter voluble y una manera de incentivar a sus empleados y proveedores un tanto agresiva. Lo que resulta indiscutible es que su método de continuas revisiones y absoluto perfeccionismo le funcionó. Así ocurrió por su extraña combinación de inteligencia práctica y artística, porque se rodeó de los mejores y porque entendió como nadie el zeitgeist. No triunfó, pese a lo que muchos creen, porque fuera un capullo. La agresividad sin freno siempre perjudica.

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Jobs, como Hughes o Disney, como Hearst o su amigo Ellison, responde al arquetipo de emprendedor excéntrico estadounidense: cuya genialidad y cuya descomunal cuenta le evitan el sometimiento a las normas sociales. Tal genialidad sólo habría florecido en The land of the free, home of the brave. De hecho en las cientos de páginas de la bio de Isaacson no aparecen ni la seguridad social ni hacienda, que habrían protagonizado la vida de cualquier empresario europeo. Así pues, la película en cuestión es otra bonita pieza de propaganda capitalista. Al menos, es un alivio, saben hacerlas.

La biografía no es un género que me entusiasme. Las escritas por historiadores suelen incidir en aspectos significativos de la vida del biografiado, aunque bastante aburridos, como la vida de sus abuelos o su trayectoria escolar. pero Isaacson tiene sentido del espectáculo, sabe a dónde quiere llegar el lector y allí le conduce sin preámbulos. En pocas páginas vemos a Steve greñudo, ultravegano, tomando LSD y jugando a la ingeniería informática en un valle perdido que luego sería Sillicon Valley. Después, la sucesión de personajes célebres, los momentos históricos, el excelente pulso de Isaacson, su control narrativo, más propio de un novelista que de un historiador, y la ambigüedad de Jobs, que oscila entre el héroe y el villano, hacen el resto.

Muchas veces se califica a gentes con dones diversos como genios renacentistas. Jobs lo era, sin exageraciones. Sin su talento para elegir a los mejores, contemplar el futuro con visión sobrenatural y movilizarles el mundo no sería como lo conocemos, ni para lo malo ni para lo bueno. Además defendía a muerte sus principios estéticos, indiscutiblemente bellos. Tanto que, durante su agonía hospitalaria se negó a enchufarse el respirador por su fealdad y pidió ocho diseños alternativos. Fue un príncipe florentino y, como tal, un tirano. No puede crearse un imperio sin autoridad.

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Sobre Recaredo Veredas:

Licenciado en Derecho. Máster en Edición. Reseñista en numerosos medios, como Quimera, ABC o Qué Leer. Profesor en la Escuela de Letras. Fundador, junto a otros, de Culturamas y creador de micro-revista. Autor de los libros de relatos Pendiente (Dilema Nuevos Narradores, 2004) y Actos imperdonables (Bartleby, 2013), del manual Cómo escribir un relato y publicarlo (Dilema, 2006), del poemario Nadar en agua helada (Bartleby, 2012) y de la novela Deudas vencidas (Salto de página, 2014).

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