Mortalidad

Por Recaredo Veredas

 Christopher Hitchens. Editorial Debate, Barcelona, 2012. 128 páginas, 18,90 €.

Christopher Hitchens fue durante décadas uno de los ensayistas más brillantes de occidente. Profundamente británico, heredero de la tradición de Sterne o de Swift, coétaneo de Martin Amis y, como todos ellos, adalid del ingenio y la inteligencia. Murió, como su padre, víctima de un implacable cáncer de esófago. Su inteligencia, como tantas veces ocurre, no fue capaz de predecir la condena (o no quiso hacerlo). Este libro es la narración, desgraciadamente interrumpida, del proceso que le condujo a la muerte. Se inscribe en una larga tradición de libros sobre la enfermedad terminal propia, desde Esta salvaje oscuridad a Bajo el signo de marte, caracterizados por su total lucidez, por el intento de distanciamiento de la dolencia por parte del futuro muerto.  La contribución de Hitchens a tan peculiar subgénero es importante. Logra auténticos hallazgos sobre lo mil veces contado, algunos sorprendentemente simples, por ejemplo cuando sustituye el habitual ¿Por qué yo? por el mucho más inquietante, y menos autocompasivo, ¿Por qué no? O cuando apunta lo  misericordiosa que resulta la imposible transmisión de la memoria.

portada hitchens

Hitchens nos introduce con adecuada contundencia en el planeta de la enfermedad –Villa Tumor– un lugar habitado por seres poseídos por el cáncer, que manejan un lenguaje y unos códigos propios, contrapuestos a los del hogar de los sanos: Villa Bien, donde todos deseamos vivir y donde todos creemos en la vida eterna. En Villa Tumor reinan los eufemismos, es un lugar dominado por departamentos como el de Gestión del dolor: Hitchens describe con acierto el infierno de la quimioterapia, las estrechas fronteras entre la curación y la tortura y, por supuesto la paradoja suicida del tumor: Si me mata, morirá. O lo que es lo mismo, el momento en que el  propio cuerpo se convierte en un enemigo.

Hitchens nunca deja de ser él mismo y describe con nitidez entomológica, y sin abuso de piedad, un martirio por el que pasan, han pasado o pasarán una tercera parte de los habitantes del mundo occidental.  Incluso en los momentos más críticos, en la zona final, que recoge últimos apuntes, súbitamente interrumpidos por su muerte, se muestra decidido a no ser autocompasivo ni egocéntrico  e intenta una serie escalofriante de anotaciones casi desesperadas, en las que su ateísmo recalcitrante, su defensa del hombre por el hombre, no cede al abuso de Dios.  Mortalidad es, por tanto, una lección de templanza, de amor a la vida y a la escritura: escribir no es solo mi forma de ganarme la vida sino mi verdadera vida. Sus ganas de vivir son tales que siente pena por el tiempo perdido en el sueño: hay mucho tiempo futuro para estar inconsciente.

Apena que no pudiera terminarlo. Porque tanto esfuerzo, tanta esperanza y tanto talento se diluyeron en la nada.

Share Button

Sobre Recaredo Veredas:

Licenciado en Derecho. Máster en Edición. Reseñista en numerosos medios, como Quimera, ABC o Qué Leer. Profesor en la Escuela de Letras. Fundador, junto a otros, de Culturamas y creador de micro-revista. Autor de los libros de relatos Pendiente (Dilema Nuevos Narradores, 2004) y Actos imperdonables (Bartleby, 2013), del manual Cómo escribir un relato y publicarlo (Dilema, 2006), del poemario Nadar en agua helada (Bartleby, 2012) y de la novela Deudas vencidas (Salto de página, 2014).

.

Comentario

  1. 26/03/2013 at 15:44 · Reply

    No he tenido la fortuna de leerlo pero la descripción detallada del artículo, me permiten imaginarme una especie de infierno de Dante con sus propios círculos de sufrimiento. Excelente artículo

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Realice la operación de verificación * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para el uso de este recurso.

ACEPTAR
Aviso de cookies