Entrevista a Jesús Carrasco

Por Lorenzo Rodríguez Garrido

El periodismo sufre esta crisis de manera atroz

 

Intemperie, debut literario de Jesús Carrasco (Badajoz, 1972), es uno de los libros más comentados (y supongo que leídos) de esta temporada. Vendido a trece países antes de su publicación en España, la editorial habla de la riqueza de Miguel Delibes y de la fuerza de Cormac McCarthy como elementos que conjugan esta narración, aunque yo también veo influencias de Julio Llamazares y del primer Luis Mateo Díez. Novela alegórica, escrita con un léxico envidiable (la toponimia rural, como es lógico, tiene aquí un destacado protagonismo) y de ritmo bien llevado, esta especie de western castellano lo protagonizan un niño y un cabrero que huyen de sus miedos a través de una llanura baldía.

«El niño», «el cabrero», «el alguacil»… En una entrevista que le hizo el diario ABC, usted afirmó que la ausencia de nombres buscaba «eliminar lo reconocible como forma de desenfoque». ¿Qué papel desempeña la noción de lo identitario en Intemperie?

La identidad, en Intemperie, se sitúa en un terreno difuso. La referida a las personas, está intencionadamente difuminada por la ausencia de nombres. Los caracteres individuales desaparecen en favor de los arquetipos que los personajes representan. La identidad como sociedad también es problemática en el libro. Ninguno de los personajes encarna los rasgos del grupo social al que pertenece. Se podría decir que es una novela de inadaptados.

Hay dos personajes que resultan especialmente enigmáticos: los padres del niño. Al comienzo de la novela, la figura del padre se intuye como una sombra amenazadora, mientras que la madre se proyecta como un personaje más bien sumiso. Sin embargo, al final ambos conservan una ambigüedad no sé si deliberada; para el lector son prácticamente desconocidos.

En un principio, la función del padre era la de represor y la de la madre, la de testigo silencioso de esa represión. Pero, observando la actitud sometida y pasiva de esa mujer, me di cuenta de la responsabilidad de quien mira y no hace nada. ¿Hubiera sido posible el genocidio nazi si el pueblo alemán hubiera tomado partido de forma masiva? Con la aparición del alguacil y la actitud de ambos ante él, además, padre y madre le dan una nueva vuelta de tuerca a la idea de sevicia.

En la trama de Intemperie se aprecia la sencillez de las fábulas: tres protagonistas arquetípicos, una huida, la crueldad en la estela de los cuentos de hadas… ¿Concibió así la novela desde el principio o la «simplificó» en los dos o tres años que le supuso escribirla?

Las novelas, en mi caso, mutan durante el proceso de escritura. Al principio, los movimientos pueden ser diametrales y, a medida que avanzo, se van constriñendo hasta que el texto cobra una forma definitiva. La simplificación fue llegando gracias a la poda. Tiendo a pensar que el arte de borrar es tan importante, o más, que el arte de escribir.

Sus personajes resultan muy comedidos y apenas dialogan, algo que contrasta con la riqueza estilística del texto.

Cada personaje tiene sus motivos para no hablar. El cabrero, con la vida ya por detrás, está tan acostumbrado a la soledad que su habilidad con las palabras, si es que la tuvo, ya está olvidada. En cuanto al niño, su silencio obedece a una mezcla de miedo y respeto por la autoridad. Sabe que, a su edad, lo normal es que sus palabras sean interpretadas por los mayores como una intromisión o una falta de respeto. El alguacil no habla porque no lo necesita. Su moto y su leyenda hablan por él.

90800_intemperie_9788432214721

Intemperie es la primera novela que publica, pero ya había escrito otras, entre ellas un par infantiles. ¿Tiene intención de publicar alguna?

No tengo intención de publicar nada de lo que tengo escrito. Si esas páginas están en el cajón es porque no merecen ver la luz.

Entre sus referentes literarios cita a bastantes estadounidenses: Whitman, London, Cheever, Auster, McCarthty, Carver, Updike, Ford y Vann. ¿A qué autores españoles incluiría en esa lista?

A Miguel Hernández, San Juan de la Cruz, Gabriel Celaya, Ricardo Menéndez Salmón, Miguel Delibes, etc.

Le están traduciendo a muchos idiomas, lo que le augura un éxito internacional. Detrás de su novela es evidente que existe una destacada labor de promoción. Desde su punto de vista como alguien que trabaja en el sector publicitario, ¿hasta qué punto cree que ha influido esta campaña en el éxito de su novela?

Sin ese apoyo, casi con total seguridad, yo no estaría contestando a esta entrevista. Al menos, no ahora. Quizá dentro de unos meses o años. Como publicitario, soy muy consciente de algo que a menudo se olvida o se tergiversa: el público, el consumidor o el receptor de los impactos publicitarios, no es imbécil. La publicidad es un medio más de comunicación, pero no es coercitivo. Me pueden decir mil veces que lo mejor para mi vida es tener un televisor de cuarenta pulgadas y yo seguir con el mío tan contento. Mi editorial ha empleado los medios a su alcance para dar a conocer el libro, pero son los lectores los que deciden si lo compran o no.

En este contexto de crisis generalizada, ¿cómo ve la situación y el porvenir inmediato del periodismo cultural?

Durante los últimos meses he podido visitar una gran cantidad de redacciones y estudios de radio y de televisión. Lo que he visto han sido muchos puestos de trabajo y muy pocos trabajadores. El periodismo está sufriendo esta crisis de manera atroz. Los perjudicados son los cientos de periodistas que se han ido al paro y los millones de ciudadanos que recibimos una información cada vez peor elaborada, más sectaria e insustancial.

Por último: ya ha empezado su segunda novela. ¿Podría adelantar algo sobre ella?

Tengo el primer borrador de una próxima novela ya concluido. Lo único que puedo adelantar es que intentará profundizar en algunos de los temas que aparecen tangencialmente en Intemperie. 


Lorenzo Rodríguez es un joven periodista y divulgador cultural. Fue uno de los fundadores de la revista Culturamas y es director editorial de la revista Otro Lunes. Ha colaborado con varias editoriales en labores técnicas y creativas.

Nació en Badajoz en 1972 y en 2005 se trasladó a Sevilla, donde reside en la actualidad. Desde 1996 trabaja como redactor publicitario, actividad que compagina con la escritura. Intemperie le ha consagrado como uno de los debuts más deslumbrantes del panorama literario internacional. La novela, que ha tenido una entusiasta acogida en las mejores editoriales extranjeras antes incluso de su publicación en España, se editará en trece países.

Share Button

Sobre Lorenzo Rodríguez Garrido:

Lorenzo Rodríguez es un joven periodista y divulgador cultural. Fue uno de los fundadores de la revista Culturamas y es director editorial de la revista Otro Lunes. Ha colaborado con varias editoriales en labores técnicas y creativas.

.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Realice la operación de verificación * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para el uso de este recurso.