Consejos para autores inéditos que quieren publicar en una editorial digna

Por Recaredo Veredas

Eres un autor joven. No has publicado ningún libro (la autoedición o Amazon no cuentan). Has escrito, tras años de esfuerzo, una novela y crees en su maestría. Así lo ha reconocido tu hermana, tu novia y tu mejor amigo. En  consecuencia anhelas su publicación, no solo por tu satisfacción  personal sino porque todos los lectores del mundo mundial se verán beneficiados. Además quieres que tu obra forme parte de un buen catálogo, que esté acompañada por otras obras cumbres de ese arte decadente llamado literatura. Tu propósito es loable, por supuesto, pero se encontrará con muchísimos obstáculos. Ármate de paciencia y reconsidera tu decisión, tal vez puedas emplear tus energías en una causa más fácil, como sacarte las oposiciones a notario o a bombero.

Antes de lanzarte a la piscina súbete al balcón, como dicen los marketinianos, intenta abstraerte de tu genialidad y mira hacia abajo. Sitúate en la posición de un comprador de libros decidido a gastarse 20 €, un 2% de su probable sueldo, en un solo libro. ¿Por qué va a escoger tu mirada sobre el mundo? ¿Lo harías si no fueras tú? Un pequeño ejercicio de modestia siempre viene bien.

Además, debes tomar conciencia de la situación del mercado. Publicar un libro en una editorial decente es muy difícil. Y cada día lo será más porque el mercado editorial se hunde sin perspectivas de mejora. En consecuencia, los editores apuestan por lo seguro y lo seguro no es, en absoluto, publicar a autores españoles noveles cuya rentabilidad no está ni mucho menos probada. Tal lógica no resulta extraña: en todos los sectores empresariales el riesgo es un lujo. Antes, en los días dorados de la literatura, las editoriales publicaban a autores caros e imposibles, como Benet o Manganelli, sabiendo de antemano que apostaban a pérdidas, pero ganaban en prestigio. Ahora tales apuestas son temeridades implanteables, salvo por pequeños editores tan excéntricos como millonarios. Y si lo son en autores consagrados (raros, pero consagrados) imagínate lo que ocurre contigo.

ANTES DEL ENVÍO

Es imprescindible buscar las editoriales más adecuadas. No todas sirven. Si no conoces a nadie, carece de sentido enviar ejemplares a editoriales que pertenezcan a grandes grupos. Investiga, busca. Tal vez no encuentres nada, pero envía a lo más próximo a esa nada. Busca lo más pequeño y lo más digno. Empezar a lo grande solo es posible para quien escribe a lo grande, no solo para él o ella, sino también para el público. No desprecies ninguna opción, aunque no encaje con lo que buscas. Concretando, si no has escrito una novela negra o un folletín histórico, no pierdas el tiempo con las editoriales de venta masiva. Las posibilidades de que te publique Seix o RHM son tan remotas como el doble accidente de Malaysian Airlines.

Consigue un email lo más personalizado posible. Los emails genéricos solo conducen a un inmenso buzón, donde tus obras se mezclan con otras en un batiburrillo que solo conduce a la papelera de reciclaje.

Envía a todas las editoriales seleccionadas al mismo tiempo. No esperes. La fidelidad solo sirve para las parejas. El resto es selva. Los editores lo saben y, aunque se enfaden si desprecias su aceptación, aceptarán tu siguiente manuscrito si les interesa.

Pule tu texto. Prima la legibilidad sobre el estilo, la agilidad sobre la complejidad. Ni el editor ni el lector tienen tiempo ni ganas de disfrutar de tu inigualable estilo. Acude a lectores severos, que sepan de literatura y de lo que se lleva en el mercado.

Aunque la ortografía se haya convertido en una excentricidad, evita las faltas, al menos las más obvias.

No utilices tipografías extrañas. Y, por supuesto, evita el comic sans. En cuestión de letra, menos es más.

No busques un agente, a no ser que hayas escrito una novela negra o histórica. Es decir, una novela que interese al lector más allá de tu firma. En lo de los agentes se aplica la máxima de Groucho: nunca pertenecería a un club que me admitiera como socio. El agente que cuente contigo, siendo como eres un producto poco rentable, será a buen seguro un principiante sin contactos.

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DESPUÉS DEL ENVÍO VIENEN MESES DE ANGUSTIA

Si te encuentras al editor de tus sueños en la playa, tomándose una caipirinha con su novia, no te acerques. No le recuerdes que tu obra maestra merece salir de la pila de manuscritos en la que lleva meses. Lo único que conseguirás es que, si recuerda tu nombre y tu obra, las asocie con pesadez y pereza. Tampoco le acoses si coincidís en una presentación o en la cola del cine.
Tal vez te preguntes. Si no puedo molestar al editor en su tiempo libre, si tampoco responde a mis emails ¿cómo puedo saber si les interesa el manuscrito que envié hace dos años? La respuesta es tan simple como desoladora: si no te han respondido en dos años no tienes ninguna posibilidad.

¿Leen los editores las obras recibidas por correo o email remitidas por desconocidos? Salvo excepciones remotas, la respuesta es NO. La causa es obvia: no tienen tiempo. Además las obras enviadas por espontáneos suelen ser muy malas, así que no compensan los 50 euros que cuesta un informe.

¿Es injusto que lean a los amigos de sus autores o a quienes provienen de una agencia literaria de prestigio? Sí, pero así es la vida y debes asumirlo lo antes posible. Así funcionan las cosas en todos los ámbitos empresariales, no solo en el editorial. Si una agencia de publicidad necesita un creativo, valga el ejemplo, entrevistará a quienes antes elija su empresa de selección de personal o a quien le sugieran sus amigos. Hacerte amigo del editor es un poco más difícil que de una persona normal. Casi todo el mundo que se acerca quiere algo, sobre todo que le publiquen y eso, lógicamente, genera alejamiento. ¿Cómo solucionarlo? . Es importante que la relación sea bidireccional, que no seas tú el único interesado en mantenerla. Crea un blog, escribe reseñas y cúrratelo. Te saldrá gratis y podrás hacerte un sitio.

El editor no te tiene manía. Tampoco considera que tu obra es una basura. Publicar tu libro vale dinero y el editor debe evaluar si tendrá o no un retorno. Se juega su trabajo o su empresa. Como expongo en el primer párrafo, no corren tiempos para ir a pérdidas. Si te publica y luego vendes 80 o 200 tendrá que rendir cuentas ante sus jefes o, lo que es casi peor, ante su cuenta corriente. Por eso mismo, no debes enfadarte con los editores que te rechacen. Es muy poco profesional. Quedarás como un canelo y te cerrarás puertas para el futuro.

Si una novela es rechazada en 20 editoriales distintas es muy probable que no sea publicada. Puedes suicidarte y desaprovechar tu milagrosa estancia en este mundo, pero también puedes dejarla de lado y escribir otra. Todos los escritores consagrados guardan proyectos inéditos en su disco duro.

Ante el rechazo puedes amargarte y creer que la profesión literaria está podrida, incluso llenar los blogs de comentarios injuriosos, pero no te servirá de nada y ennegrecerás tu karma.

También puedes autoeditarte, lo que no es malo ni bueno, pero carece de la legitimidad que otorga la edición convencional, en la que una empresa apuesta su dinero por tu proyecto. Es un cortocircuito del mecanismo de recompensa, una manera de autoengañarse como otra cualquiera.

CONCLUSIÓN

Quítale importancia al tema. Publicar no es tan, tan trascendente. De hecho, carece de importancia. Todos y todo vamos a desaparecer en el vacío cósmico. Si Jesucristo, John Lennon y Carolina de Mónaco serán olvidados, imagina tú y tu obra. Como escribió Bolaño en Los detectives salvajes:

Durante un tiempo la Crítica acompañará a la Obra, luego la Crítica se desvanece y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los Lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque otra Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompasándose a su singladura. Luego la Crítica muere otra vez y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercarse a ella, navegar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercarán incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaja irremediablemente sola en la Inmensidad. Y un día la Obra muere, como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia y la más recóndita memoria de los hombres. Todo lo que comienza como comedia acaba como tragedia.

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Sobre Recaredo Veredas:

Licenciado en Derecho. Máster en Edición. Reseñista en numerosos medios, como Quimera, ABC o Qué Leer. Profesor en la Escuela de Letras. Fundador, junto a otros, de Culturamas y creador de micro-revista. Autor de los libros de relatos Pendiente (Dilema Nuevos Narradores, 2004) y Actos imperdonables (Bartleby, 2013), del manual Cómo escribir un relato y publicarlo (Dilema, 2006), del poemario Nadar en agua helada (Bartleby, 2012) y de la novela Deudas vencidas (Salto de página, 2014).

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13 Comentarios

  1. 28/07/2014 at 18:33 · Reply

    Me gustó el artículo, muy realista y con los pies en el suelo.

    Lo cuenta tal cual pero sin desanimar

  2. Daniel Fernández
    29/07/2014 at 00:33 · Reply

    Tu artículo me pareció genial!!!!!
    Felicitaciones!!!!

  3. Joan Escriva Pellicer
    30/07/2014 at 14:08 · Reply

    Estaba bastante de acuerdo con lo escrito, hasta que finalmente topé con la conclusión con la que discrepo absolutamente.
    Respecto a ella diré, que es cierto que todos estamos atados a una vorágine destructiva e imparable que acabará con nosotros mismos y el propio universo.
    Pero ninguno de nuestros actos, incluyendo el de publicar un libro de tu puño y letra o de tu dedo y tecla, merece menor prestigio.
    Son los actos que hacemos día a día los que construyen la base de nuestro futuro, una novela puede perfectamente alimentar la imaginación de un solo individuo, capaz de hacer maravillas.
    No somos nosotros los que perduramos, son nuestros actos.

    Tengan un buen día y felicidades por el artículo.

  4. Pedro
    30/07/2014 at 20:00 · Reply

    No he entendido bien… Por un lado, dices que las editoriales no leen los manuscritos que les envían (yo incluso precisaría un poco: casi ninguna admite manuscritos). Por otro, hablas de cuando veinte editoriales hayan rechazo tu manuscrito…

    ¿Quién manda manuscritos para que vayan directamente al contenedor del reciclaje? ¿Realmente hay veinte editoriales dispuestas a leer manuscritos?

  5. 31/07/2014 at 13:58 · Reply

    Tengo solo una observación auto publicar puede llegar a ser una buena opción para los que los han rechazados muchas veces, pues son los lectores los que tienen la última palabra, he visto casos de autores rechazados por editoriales que se auto publican y sus obras logran éxito y entonces si vienen las editoriales a proponerles publicar su obra con todas las de la ley

  6. 31/07/2014 at 14:01 · Reply

    Tengo solo una observación auto publicar puede llegar a ser una buena opción para los que los han rechazados muchas veces, pues son los lectores los que tienen la última palabra, he visto casos de autores rechazados por editoriales que se auto publican y sus obras logran éxito y entonces si vienen las editoriales a proponerles publicar su obra con todas las de la ley ****

  7. 31/07/2014 at 18:11 · Reply

    A los que tenemos vocación literaria, y que por alguna razón del destino
    no hemos podido publicar nuestra obra permaneciendo ésta desconoci-
    da para el gran público, nos duele sobre manera que algunos “escrito
    res”, quizá de menores capacidades artísticas, hallan podido publicar su
    obra, logrando con ello cierta popularidad; mientras la nuestra, teniendo quizás más méritos, permanece en el olvido.

  8. Mercedes Villar
    05/08/2014 at 16:55 · Reply

    Escrito de autor.Buen ejemplo de que para publicar hay que curarselo.

  9. Mercedes Villar
    05/08/2014 at 16:58 · Reply

    Escrito de autor.Buen ejemplo de que para publicar hay que currarselo.

  10. 06/08/2014 at 09:48 · Reply

    Excelente artículo. Casi genial. De obligada lectura…

  11. Javier
    06/08/2014 at 13:45 · Reply

    Se agradece leer artículos como el tuyo, pragmático pero lejos de derrotismos apocalípticos, escrito en un estilo cercano y comprensible.

  12. 12/09/2014 at 15:54 · Reply

    Ver publicado un libro en lengua española es ciertamente algo dificil. En Alemania o en los países anglosajones es un poco más fácil. Pero, si el libro es bueno, y su autor hace un buen marketing, puede conseguirlo. Quizas trabajando al principio como periodista pueden presentarse más oportunidades (como García Marquez).

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